Como una flor de madera,
aroma dulce,
inerte por dentro,
bella por fuera,
condenada su belleza
a no nacer en primavera.
Como un pájaro de carbón,
que acaba por ser cenizas
si vuela cerca del sol.
Como un corazón de cartón,
una gota de cristal o una
nube de algodón...
Ni tú ni yo aprendimos a coger lo imposible, pero llegamos a más de lo inalcanzable.
Que se encierren en el mundo de corruptos ideales y nosotros seamos libres entre notas musicales.
Si no nos dan papel, escribamos en la calle, y si cubren nuestros muros, escribamos en el aire.
Sé que odian nuestras ideas por lo que puedan causarles, más grande que sus leyes y sus reyes es el arte.
A diferencia de su gente, aquí siempre hay algún hueco libre, nuestro mundo no es de nadie porque ni siquiera existe..
miércoles, 5 de mayo de 2010
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