El tiempo cree poder curar todo en un segundo. Pero el tiempo sólo pasa y nunca retrocede ni pa mirarte a la cara. Cuando sientes que te fundes en la almohada y que tus sueños se quedaron en las sábanas, es como si se parase el mundo. Se cierran mis ojos a causa del sueño y mi locura juega en la cuerda floja. Los ojos me pesan y miradas me pisan, aquel brillo en esos ojos que me odian y me miman. Yo me muero tantas veces como horas tiene el día y la vida me putea como siempre en las esquinas. Pateo las piedras que me ofrecen en el camino y camino a oscuras tropezando con mis pies, suelen decir que ando al contrario que la gente y no se dan cuenta que es el mundo quien va del revés. Lo que ves es lo que soy, más un par de pensamientos más, duele tanto ver sonrisas como lágrimas, pues es como que te hablen de la felicidad que no tendrás. Odiarme es lo que hace que siga viva, si acabo por no sentir los golpes, no pasa nada, es por la costumbre a las caídas. No te asustes si te metes en mi mente, no quiero que te vayas ni que te quedes, lo que pienso yo es lo que me importa, no lo que opine el resto de la gente. Comprende que refleje la amargura en cada gesto y no intentes entender el por qué, si a cada paso me tropiezo y no se mantenerme en pie es porque aprendí a caminar por aquí poco antes de ayer.
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